Ethnien in der Mosquitia: Mayngnas-Sumos
Awastingni versus Nicaragua
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CIDH falla a favor de indígenas
Condenan al gobierno a pagar daños y
gastos en Awas Tingni
* Se crea importante precedente
internacional
* Primer fallo a favor de un grupo indígena
* También contra un gobierno y para variar.Nicaragua
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, declaró al gobierno de Nicaragua violador de los Derechos
Humanos de la Comunidad Indígena de Awas Tingni. Y a la vez le ordenó que
debe pagarle a esta comunidad 50 mil dólares por los daños ocasionados,
por no reconocerle sus territorios ancestrales y otros 30 mil para costear
los costos que pagaron los indígenas en sus juicios contra el gobierno.
En su sentencia — histórica según los grupos
defensores de los indígenas — , la CIDH dice que el gobierno de Nicaragua
violó la Ley Internacional de Derechos Humanos, al negar a esta comunidad
su derecho a la propiedad, a la protección judicial adecuada y el derecho
de igualdad ante la ley.
Y con ello, hallaron suficientes elementos para ordenar
que el gobierno delimite, titule y demarque las tierras ancestrales de la
comunidad de Awas Tingni, una comunidad ubicada a unos 100 kilómetros al
norte de Puerto Cabezas (cercana a Waspán), y habitada por unos 800
indígenas de la etnia Sumo-Mayagna.
«Se creó un precedente internacional. Los miembros de la
comunidad han luchado por décadas para proteger sus tierras y recursos
naturales contra los actos y omisiones negligentes del gobierno y la
usurpación de las compañías madereras», dice James Anaya, del Centro de
Recursos Jurídicos para los Pueblos Indígenas, representante legal de los
indígenas de Awas Tingni y uno de los que peleó para que este caso pasara
de la Comisión de Derechos Humanos a la Corte de Derechos Humanos.
PRIMER CASO
Este es el primer caso que la Corte Interamericana, falla
a favor de un grupo indígena americano. Y a la vez, el primero donde
condenan a un gobierno (¡tenía que ser el nuestro!) por aprovecharse de la
falta de títulos de tierras indígenas, y darlas en concesión a
compañías madereras.
La demanda contra el gobierno inició en septiembre de
1995, con una serie de Recursos de Amparo de la comunidad Mayagna de Awas
Tingni, contra el Ministerio del Ambiente, MARENA, por el otorgamiento de
una concesión maderera a la empresa SOLCARSA (Sol de Corea S.A), en las
tierras de esta comunidad indígena. Algunos de los recursos fueron
interpuestos antes de que el gobierno diera la concesión a los coreanos.
Pero, aún con eso, el gobierno dio la concesión en 1997. Cuando ya lo
habían hecho, los asesores legales de los indígenas, entonces al frente de
la abogada María Luisa Acosta, introdujeron otros recursos porque, el
gobierno, dio concesiones sin tomar en cuenta al Consejo Regional Autónomo
del Atlántico Norte.
Pero de poco sirvieron, dice ahora la abogada Acosta, del
Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas, CALPI. Fue entonces que
llevaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la
OEA. Aquí, esa comisión intentó en dos años y medio hacer arreglos con
el gobierno, pero fue imposible porque el gobierno no cedió. Como no hubo
arreglo, en junio de 1998, el caso pasó a la CIDH.
ORDENAN CREAR LEY DE DEMARCACION DE TIERRAS INDIGENAS
La Corte no perdonó. Declaró al gobierno «violador de
la propiedad de tierras indígenas», pese a que la Constitución del país
reconoce el uso, goce y disfrute de las tierras indígenas de la Costa
Atlántica. Violador por no demarcar las tierras; por no darle títulos y
por dar concesiones violando los derechos de los indígenas.
"Es que el gobierno es de la filosofía de que, como
no tienen títulos, las tierras son del Estado", dice Acosta que, por
demás, cuenta que en su resolución (de 107 hojas y acordada en noviembre
del año 2000), la CIDH, le ordena al gobierno crear una ley para demarcar
las tierras indígenas de toda Nicaragua. Y no sólo eso. El gobierno
deberá reportarse ante la CIDH cada cinco meses, y enviar los resultados de
lo que ha hecho en el cumplimiento de esta resolución. Una victoria plena
después de 2 años y medio en la Comisión de Derechos Humanos, 3 en la
CIDH y 4 Recursos de Amparo en Nicaragua. Vale decir que tres años atrás,
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se había pronunciado a
favor de los indígenas, pero al gobierno no le importó.
Según la sentencia de la Corte, el gobierno siempre puso
medidas «efímeras e ineficaces» para proteger las tierras de los
indígenas. Pero con esta resolución, deberán ser más serios (y no sólo
Nicaragua, sino toda Latinoamérica), y proteger de verdad a los indígenas,
dice por su parte el señor Amstrong Wiggins, del Centro de Recursos
Jurídicos para los Pueblos Indígenas, con sede en Washington.
La sentencia de la CIDH, aparte de declarar violador de
los Derechos Humanos, al gobierno; le obliga a que debe pagarle 50 mil
dólares a los indígenas. Ese dinero se le puede entregar a los indígenas
en caminos, carreteras, servicios de agua y luz o lo que los indígenas
quieran. Pero los otros 30 mil, esos, deberán ser en efectivo, porque es
apenas un tercio de todo lo que costó el juicio. Es una rebaja. Y eso deben
pagarlo.
Joaquín Tórrez A., Managua
(übermittelt im September 2001)
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