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Ethnien in der Mosquitia: Miskitos
In der Moskitia geschehen (Januar/Februar 2005)
Sucedió en la Moskitia: Una
respuesta justa y necesaria
Melesio Peter Espinoza a Hector
Diaz Polanco
Escribo
estas líneas para dar una breve explicación con relación a mi escrito
del 29 de enero del presente. Sin querer mezclar dos cosas opuestas me
gustaría aclarar que de ninguna manera fue mi intención de afectar el
objetivo del proyecto “Gobernar en la Diversidad en América Latina”.
Considero que es un proyecto concebido con objetivos que comparto para la
comunidad indígena del continente y por lo tanto goza de mi respeto. El
propósito de mi escrito fue de compartir con algunos científicos
sociales de América Latina y el Caribe lo que observé como antropólogo
indígena en Bilwi (Puerto Cabezas), Nicaragua.
Vamos por
partes. Primero soy un miskito originario de una de las comunidades pequeñas
llamada Santa Marta ubicada en la Región Autónoma del Atlántico Norte
de Nicaragua, Centroamérica. Como miskito y antropólogo siempre he
considerado que es necesario reconstruir el conflicto entre el pueblo
miskito y el gobierno revolucionario sandinista de la década de 1980, y
esto me ha llevado a revisar la bibliografía existente relacionada al
conflicto, tanto la producida en Nicaragua como en el extranjero. Me he
dado cuenta que pocos investigadores ofrecen una síntesis del conflicto y
que cada quien desde su propia formación y perspectiva academica y como
ser humano responde a sus propios intereses personales. Desde hace dos años
he emprendido una investigación de campo en donde he entrevistado a los líderes
históricos miskitos que fueron directamente involucrados a la lucha indígena,
así como a líderes de otros grupos étnicos de la Moskitia de Nicaragua.
Para dar continuidad a este proyecto llegué el 30 de diciembre del año
pasado a mi región. Esta vez, según mi agenda me tocaba entrevistar a
uno de los líderes fundadores de esta lucha, el Reverendo. Molins Stileth
de aproximadamente 90 años, hoy radicado en Puerto Cabezas, y a la
directiva de YATAMA. Considero que es importante resaltar lo que dijo el
Reverendo Stileth al respeto: “A nosotros los indígenas siempre nos va
mal con cualquier gobierno mestizo. El gobierno de Somoza cuando
reclamamos nuestros derechos nos echaban a la cárcel. El gobierno
sandinista nos tildó de separatistas. Nos obligó a ir a la guerra y
luego dijeron que éramos aliados del gobierno norteamericano”.
En este
misma línea, al entrevistar a los lideres de YATAMA observé la reacción
de la militancia indígena hacia Héctor Díaz Polanco quien fue uno de
los asesores del gobierno Sandinista en el diseño del proyecto de
estatuto de autonomía de la Moskitia en la década de los 80. Según los
líderes, Díaz Polanco nunca tuvo una posición neutra sino que apoyaba
la línea del gobierno Sandinista. Se ocupó del asunto a nivel
internacional, relacionando la lucha miskita con un proyecto del gobierno
norteamericano. Así, una y otra vez manifestaron los líderes de YATAMA.
Esto llama la atención porque el pueblo miskito después de 25 años del
enfrentamiento con el gobierno Sandinista, hoy sigue su posición en el
sentido de que no se equivocó y que, encima de todo, está decidido y
continuar en sus auténticas demandas que hizo ante los gobiernos liberal
de Somoza y el gobierno izquierdista del sandinismo.
Como antropólogo
y miskito coíncido con la percepción de la dirigencia de YATAMA, y me
permito hablar de mi experiencia personal para avalar mi postura. Desde la
incorporación de nuestra región bajo el Estado Nación nicaragüense
mestiza en 1894, la región fue expuesta a los estragos de las empresas
transnacionales, que se dedicaron a explotar irracionalmente los recursos
naturales. No sólo eso sino convirtieron a los mismos pobladores en
proletariado indígena. En mi infancia vi y viví esta realidad. Una de
las últimas empresas que existió y que estuvo en su apogeo en aquel
entonces fue La Tronquera (ATCHEMCO), que devastaba el bosque de pinos a
aproximadamente 60 kilómetros de mi pueblo. En mi infancia, como un
miembro de una de esas familias pobres, para sobrevivir llevaba los fines
de semana pan de harina a vender a mis hermanos indígenas trabajadores de
esta empresa. Lo triste de todo es que los capitales que se reproducían
de los recursos se iban todos al extranjero y al bolso del gobierno
central de Nicaragua.
Historias
como éstas impulsaron desde la década de 1960 a mi pueblo a organizarse,
lo que representaba un desafío constante de lucha con el gobierno de
Somoza en turno. Los líderes miskitos pensaron que iba a ser diferente
con un gobierno revolucionario que pregonaba una filosofía que
privilegiaba a los pobres. Cuando la Revolución Sandinista triunfó yo
tenía 14 años. Recuerdo muy claramente su parte positiva y negativa para
mi pueblo. Su lado más débil que observé fue que no había consideración
alguna para la diversidad cultural. Así, su rechazo de las demandas tan
claras de mi pueblo sobre su territorio, su organización social,
organización política entre otros. En otras palabras, los miskitos queríamos
que respetaran nuestras costumbres y que nos dejaran ser nosotros mismos.
Esto no coincidía con la idea de Nación que impulsaba el nuevo gobierno
revolucionario que era homogenizar al país.
Ante la
eminente invasión del Estado mestizo revolucionario a nuestras
comunidades, reaccionó la organización MISURASATA, hoy YATAMA. Advirtió
a la población y procuró organizar mejor a las comunidades, impartiendo
talleres sobre derechos indígenas a todos los sectores de la población.
En cada comunidad se fueron constituyendo grupos de juventud MISURASATA
para defender y protegerse. Con el tiempo esta pugna se convirtió a una
guerra injustificada, la cual vi y viví en carne propia la parte inicial.
Nunca terminaremos escribir toda la historia de la persecución Sandinista
a la comunidad miskita, pero para dar una idea de lo sucedió se puede
decir que cuando uno menos esperaba aparecían los agentes de la Seguridad
del Estado. Sin justificación ni orden de cateo allanaban las viviendas,
a la hora que se les daba la gana, cometiendo graves violaciones a los
derechos humanos que es la dignidad más alta que puede tener cualquier
ser humano en la vida. En carne propia sufrí de maltrato físico pues me
dejaron atado a un árbol durante todo un día porque no conocía el
escondite de los miskitos alzados. ¿Me pregunto cuántos otros miskitos
sufrirían y cuántos de éstos se vieron obligados a emigrar a Honduras y
Costa Rica y levantarse en armas? Me confieso que yo no tuve la valentía
de tomar las armas por mi pueblo, porque siempre he considerado que la
vida militar no es para mí. Mi participación ha sido desde otra
trinchera.
En
conclusión, los miskitos no tomaron consciencia de su derecho apenas a
mediados del siglo XX. Siempre ha estado consciente de él. Desde el
momento de la conquista mostró esa resistencia y rechazó al yugo español.
Con los ingleses hubo una alianza y a pesar del mayor poderío de los
ingleses los miskitos sabían que tenían lo suyo a como fuera. Esto se ha
ido transmitiendo de generación en generación y yo me atrevo a decir que
el producto de esta revolución de militancia étnica de la Costa
Moskitia, se hizo evidente el 7 de noviembre de 2004, por primera vez en
la historia de Nicaragua tres municipios con población mayoritariamente
indígena eligieron a Alacaldes indígenas. Ocupan los miskitos el poder
en tres de los municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte
donde vive la mayoría de la población miskita del país.
Nuestro
tiempo nos confirma que el pueblo indígena de America Latina está en su
momento de gracia, y que día a día va encontrando métodos para
enfrentar a este tiempo de globalización en su sentido amplio. Nosotros
los científicos sociales podemos crear miles de teorías para interpretar
a ellos pero lo importante de qué manera los indígenas construyen su
mundo y su historia y cómo ésta va dando razón a ello.
¿Cómo se
explica hoy la victoria en la Moskitia de YATAMA, un grupo político
que se forjó en la legítima defensa de los miskitos contra el gobierno
sandinista? Yo diría que es producto de esa conciencia milenaria de su
derecho que los conquistadores trataron de despojarle y que hoy está
tratando de recobrar a través de su militancia indígena. ¿Cómo
interpreta Hector Díaz Polanco la victoria de YATAMA? Yo
reconozco sus escritos sobre las comunidades indígenas pero creo que pasó
por alto el caso de los miskitos. La lucha miskita no empezó en 1980. Es
milenaria.
Melesio
Peter Espinoza
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