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Gesundheit :: Salut
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Dr. Ramiro López, Director |
A todo tipo de artimañas ha recurrido el
Ministerio de Salud (Minsa) para superar la escasez de médicos --sobre todo
especialistas-- que existe en los departamentos del Norte y la Costa Atlántica.
El Minsa ha optado por condicionar el otorgamiento de las becas de estudios
de las especialidades a los médicos generales originarios de Matagalpa,
Jinotega, la RAAN, RAAS y Río San Juan, a fin de “obligarlos” a
regresar a sus sitios de origen, y que no se queden en Managua y León,
donde se realizan dichos estudios.
También les ofrecen mejores salarios --un promedio de 700 dólares--, para
lo cual existe un programa especial llamado el Fondo Social Suplementario, a
fin de “conquistar” a los especialistas para irse a brindar atención a
las comunidades como Cua-Bocay o Quilalí.
Ramiro López Rivas, Director Nacional de Docencia e Investigaciones del
Minsa, explicó a EL NUEVO DIARIO que en las zonas mencionadas es “donde
menos cantidad de médicos” hay, y allí se requieren en particular ginecólogos
y pediatras, ante la necesidad de mejorar la cobertura de atención en las
áreas materno-infantil.
“En el Hospital ‘Nuevo Amanecer’, de Puerto Cabezas, sólo hay dos
ginecólogos, y se necesitan cuatro para atender a la población. También
hacen falta anestesiólogos, ortopedistas, otorrinolaringólogos y oftalmólogos,
ya que por ejemplo sólo hay uno en la RAAN”, explicó.
En estas zonas tampoco hay “médicos generales de planta”, y hasta ahora
se evita que la población quede desatendida, enviándose a la mayoría de
los 300 egresados de las universidades a realizar su servicio social cada año,
a sitios como Karawala, La Cruz de Río Grande, Laguna de Perlas, Siuna,
Bonanza, Rosita y Waspam, ya que igualmente salen “huyendo” los que van,
y los locales no quieren regresar.
Vale aclarar que aun con el “atractivo”
de mejor paga a través del Fondo Social Suplementario, no se ha logrado
mucho, pues “hay varias plazas vacantes” al seguir los especialistas
abandonando las comunidades de la zona Norte y la costa Caribe,
“ahuyentados” por la lejanía, la separación de sus familias y porque
no existe el confort de las ciudades.
Para solucionar este problema, explicó López, junto a la Universidad
Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), que es donde se estudian las
especialidades en Medicina, este año se priorizó el cupo y se les
flexibilizó los requisitos de ingresos a los residentes originarios de las
zonas donde hay escasez de médicos.
Pero para hacerlos regresar a sus comunidades, el Minsa les hizo firmar un
compromiso notarial, donde los residentes se obligan a brindar atención
“como mínimo el equivalente de tiempo que dure su especialidad”.
Cada año son entre 115 y 120 los que ingresan a estudiar ginecología,
obstetricia, pediatría, ortopedia y traumatología, otorrinolaringología,
anestesiología, radiología, oftalmología, medicina familiar, psiquiatría
y especializaciones en rehabilitación.
“Hablamos”, dijo, “de que necesitamos especialistas en inmunología,
en cuidados intensivos, endocrinólogos y geriatras, ya que de éstos hay en
el país, pero en clínicas y hospitales privados. Requerimos neurólogos
porque sólo hay dos, uno en el Hospital “Lenín Fonseca” y otro en el
Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales Argüello”, de León. Además de
genetistas, uroginecólogos y microbiólogos, especialmente ahora que se
adquirieron nuevos y modernos equipos para el Laboratorio Central del
Minsa”.
El Minsa tiene 2,366 médicos entre especialistas y generales, para atender
una población de cinco millones y medio de habitantes. Pero aun sufriendo
escasez no se pretende crear nuevas plazas. Ramiro López explicó que lo
que hacen es reponer a los que se van, pues los que están estudiando son
los que ya son parte del Sistema. “No tenemos plazas para nuevos médicos,
ya que no hay presupuesto”, afirmó.
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