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Naturkatastrophen :: Catástrofes naturales
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Unos 280 niños indígenas quedaron huérfanos
por el huracán Félix que azotó al Caribe norte de Nicaragua
el 4 de septiembre, según un recuento realizado por las
comunidades afectadas, que elevan a 146 el número de muertos.
Estas estadísticas locales difieren de las cifras oficiales
del gobierno, que 15 días después de la tragedia sólo
reconoce 102 fallecidos y 86 desaparecidos en la Región
Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Según el concejal del gobierno de la RAAN, el miskito Norman
Hendry, el recuento de víctimas realizado por las comunidades
del litoral arroja 146 muertos, de los cuales 94 son de la
localidad de Sandy Bay, 23 en Awastara, 11 en Dakura, siete
en Pahra, seis en Tuapi y cinco en Krukira.
Este cómputo no incluye al municipio de Waspán, principal
ciudad sobre el río Coco, donde viven más de 100 mil
miskitos, ni al archipiélago de los Cayos miskitos, donde se
presume había más de 2 mil 500 indígenas.
"Los comunitarios manejan 280 niños que quedaron huérfanos en
las comunidades del litoral", señaló el concejal que dirigió
el sondeo en la zona costera, donde los desaparecidos se
cuentan por centenas.
Los niños huérfanos pertenecen en su mayoría a la comunidad
de Sandy Bay y aldeas adyacentes de la costa norte, que están
habitadas por más de 18 mil miskitos que recibieron el primer
impacto del huracán.
Los indígenas acostumbran a dejar a sus hijos al cuidado de
familiares cuando parten a pescar por largas temporadas en
los Cayos miskitos, un grupo de islotes y manglares ubicados
a 45 kilómetros de la costa, donde los pescadores habían
construido sus casas en zonas de aguas poco profundas, que
fueron arrasados por el ciclón.
Se estima que en los cayos vivían mil 400 personas, aunque en
la época de pesca -entre julio y octubre- eran frecuentados
por más de 2 mil 500 pescadores miskitos, cuya principal
fuente de sustento es la pesca.
También eran visitados por cientos de mujeres con hijos que
ayudaban a sus maridos en las labores de la pesca o en la
venta de los productos. De éstas, 200 han sido dadas como
desaparecidas, informó un grupo de miskitas, liderado por
Melinda Anderson, que llegó a Managua en busca de apoyo.
La falta de trabajo y la pobreza en el
Caribe norte -poblado por 300 mil indígenas, negros y
mestizos- había convertido a los paradisíacos Cayos en una
fuente de empleo y también de perdición.
"Había mucha gente metida (perdida) en el alcohol, las drogas
y la prostitución. Algunas mujeres se vendían por tres colas
de langosta que cuestan 400 córdobas (21 dólares) y son muy
apreciadas en el mercado", dijo el concejal, que representa a
28 comunidades costeras del Caribe.
La región ahora vive de la ayuda alimenticia que envía la
comunidad internacional, que el gobierno sandinista espera
sostener por un período de tres meses, mientras define un
plan de reconstrucción.
El huracán dejo en el Caribe norte de Nicaragua 188 mil
damnificados y 19 mil viviendas total o parcialmente
destruidas. "Si antes éramos pobres, ahora estamos en el
suelo", dijo el gobernador de la región, Reinaldo Francis.
El Nuevo Diario
www.elnuevidiario.com.ni
19. September 2007
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