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Politik :: PoliticaCon Ida arriesgaron sus vidas para salvar la de un desconocido en el río Pispis
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LAS MINAS, RAAN
Salvar la vida de otro semejante, desconocido en el momento y
en un escenario de enormes riesgos, es un acto maravilloso,
cristiano, que tiene un alto grado de valor y heroísmo, y así
se les reconoce a tres indígenas mayangnas.
Fredy Robins, German Blandón y Alejo Serapio, son los tres
personajes de esta historia, que parece sacada de una
película, pero que ocurrió en la vida real.
Durante la tormenta tropical Ida, hace casi un mes,
rescataron de la muerte a un trabajador minero, halándolo del
pelo y camisa, cuando éste, sin fuerzas y moribundo se
sumergía lentamente en la profundidad del río Pispis, en
Bonanza, en el Caribe Norte.
El viernes 6 de octubre, Jorge Radis Flores, el trabajador de
la empresa minera Hemco, fue llamado de urgencia en horas de
la tarde, para que, como brigadista, auxiliara a una
población de unas 50 familias indígenas de Sakalwás, que se
encontraban en peligro, ante la crecida del río.
Según el relato de los protagonistas, Flores se subió a un
camión con otros compañeros y partieron en la noche hacia la
comunidad mayangna, pero sólo pudieron llegar a un puente
llamado Santa Rita, cerca de la presa Salto Grande --les
faltaban unos dos kilómetros para llegar al objetivo--, pues
el cúmulo de agua que caía ese día hizo crecer hasta el más
insignificante riachuelo.
A eso de las 12:40 de la
madrugada, cinco brigadistas, entre ellos Jorge Radis, toman
una panga y zarpan hacia el otro lado de la presa Salto
Grande, pero 15 metros antes de llegar a la orilla, una
fuerte corriente golpea el medio acuático del lado izquierdo,
provocando que entrara tanto líquido que logró desnivelarlo y
hundirlo.
En ese momento, tres de los brigadistas que puso Hemco se
lanzaron al nado, otro se aferró a la panga, sin embargo, el
último, en medio de la oscuridad, en el agua, “chapaleaba” de
manera angustiante y sintió minadas sus fuerzas, al punto de
que gritaba pidiendo auxilio de forma desesperada.
Fue en ese instante cuando, como
enviado del cielo, un indígena mayangna, al ver entre la poca
luz de unas lámparas que alumbraban desde la orilla de los
brigadistas, que animaban a su compañero a resistir y a
nadar, se lanzó al furioso río, tratando de sujetar a Jorge,
quien ya estaba extenuado y se hundía lentamente.
El rescatista mayangna, Fredy Robins Kemon, cuya identidad se
supo diez días después, no pudo localizarlo, por lo que en
medio de las corrientes realizó una segunda inmersión,
logrando esta vez tocar, subir y sacar a la superficie a la
persona que se ahogaba. Sin embargo, debido a que el
brigadista no tenía ni una pizca de fuerza ni ánimo, se
hundió nuevamente.
Otro joven mayangna, de nombre German Blandón Davis, que
observaba asombrado desde la orilla, se lanzó al río,
calculando llegar al punto exacto donde vio emerger a Radis.
Llegó al lugar, y después de tomar bastante aire y en medio
de la fría noche y en las oscuras aguas, se sumergió en busca
del infortunado, a quien logró ubicar. Lo haló del cuello de
la camisa y hasta del pelo, para sacarlo a la superficie.
Los dos nativos de la zona lucharon contra la corriente y
contra el peso del inconsciente brigadista, y fueron
auxiliados por otro mayangna, Alejo Serapio Blandón, quien
tomó un bote, en el que remó hasta donde se encontraban sus
compañeros para subirlos con el rescatado, pero además con
una soga también rescataron al que estaba aferrado a la
panga.
Una vez que pisaron tierra
bastante húmeda, los mayangnas pusieron todos sus empeños
para recuperar boca a boca al trabajador de Hemco que se
había hundido, hasta lograr reanimarlo.
Superado el incidente, todos los brigadistas de Hemco se
reorganizaron y siguieron con sus labores, luego se marcharon
en el mismo camión, dando gracias a Dios por la oportuna
intervención de esos heroicos jóvenes mayangnas, que salvaron
sus vidas arriesgando las propias.
Los tres hombres considerados los “ángeles” del afectado, se
retiraron en medio de la oscuridad, contentos por haber
salvado vidas de personas a quienes ni siquiera conocían en
ese instante.
Días después, Fredy Robins,
German Blandón y Alejo Serapio fueron contactados por la
Alcaldía de Bonanza y por la empresa Hemco, que reconocieron
en un acto público como héroes a estos tres indígenas
mayangnas de Sakalwás.
En la actividad llevada a cabo en la alcaldía de Bonanza se
encontraron con Jorge Radis, a quien salvaron la vida. Radis
agradeció el gesto noble, valiente y humanitario de sus tres
rescatistas.
“Gracias a ellos (los tres mayangnas) estoy vivo, les debo la
vida, se los agradezco de todo corazón”, dijo el brigadista,
al tiempo que le extendía su mano derecha para estrecharlas,
en fe de su agradecimiento.
Por su parte, Fredy Robins expresó que la acción heroica
realizada es una muestra del deber que deberá tener toda
persona en una situación como esa, “pero lo que hicimos fue
por voluntad de Dios, Él nos puso ahí, en el lugar indicado,
a Él (Jehová) hay que darle las gracias” confió.
Fredy, German, y Alejo recibieron reconocimientos escritos y
material de la población de Bonanza, de la alcaldía y de la
empresa Hemco, luego que fueran declarados héroes en esa
localidad.
Joaquín Bustillo, vicegerente de Hemco, en nombre de esta
empresa minera honró la milagrosa y gran acción de los tres
indígenas, señalando que ello representa la generosidad, el
valor y la riqueza moral de los actos humanos, que han movido
muchas veces la rueda de la historia, y que en este caso
sirva de ejemplo en una sociedad tan individualista.
El Nuevo Diario
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6. Dezember 2009
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