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12. Dezember 2009 -- Original
Drogen :: Drogas
Grave denuncia de Superintendenta de Iglesia Morava en
Nicaragua
“Narcos
gobiernan aldeas”
* Reverenda Cora Antonio asegura que
autoridades civiles, policiales y hasta militares sabían que
en la región de Walpa Siksa había una base narco bien
apertrechada
* Asegura que narcos explotaban la pobreza de comunidades y
los capos se mantienen con toda clase de lujos en las
ciudades
* Incluso quitó a un pastor para que no lo agredieran por
predicar contra la droga, y pide cese represión en esas
aldeas
Fermín López /
Puerto Cabezas, RAAN
Puerto Cabezas, RAAN
En las comunidades caribeñas como Walpa Siksa, los
narcotraficantes son los que ejercen la máxima autoridad por
encima del juez, del anciano, del síndico o del pastor, son
los que tienen la última palabra en cuanto a las decisiones
que deben tomarse en la comunidad, así lo denunció ayer la
Superintendente de la Iglesia Morava en Nicaragua, reverenda
Cora Antonio.
Temor a prédicas contra droga
“Hace algunos meses le dije a uno de
nuestros reverendos que teníamos en la Iglesia Morava de
Walpa Siksa, que lo estaba retirando de ese lugar porque no
quería que se fuera a meter más en el problema del
narcotráfico. Temía que algunos lugareños lo agredieran
físicamente por predicar en el púlpito en contra de las
drogas”, reveló la reverenda.
Expresó que los pastores moravos están suficientemente
capacitados para anunciar el reino de Dios, pero no para
enfrentarse a toda una red de narcotraficantes cimentada en
toda la zona desde hace varios meses.
La reverenda manifestó que las distintas autoridades --tanto
el gobernador de la Región, Reynaldo Francis, como los
miembros del Consejo Regional, la alcaldesa de Prinzapolka,
Lidia Coleman, y las mismas entidades policiales y
militares-- “sabían desde el inicio de la instalación de esa
base de narcotraficantes, pero nunca hicieron nada”.
Con licencia para traficar
Además, comentó que los verdaderos
narcotraficantes están en la ciudad, donde están instalados
en lujosas mansiones que aparecen de la noche a la mañana, al
igual que el desfile por las calles en carros último modelo.
Y lamentó que la Policía no investigue a esas personas que
aparentemente tienen licencia para traficar. “Ellos saben
quiénes son los narcos con nombre y apellido, pero no los
tocan”, insistió Cora Antonio.
Agregó que “como Iglesia sabíamos que tarde o temprano esto
iba a suceder, pero tal parece que las autoridades regionales
junto a las policiales y militares se hacen las sorprendidas
frente a sus superiores ante esta realidad, que es del
dominio de la población general”.
La Superintendente también dijo que estima conveniente el
retiro de los militares, porque pueden caer en abusos contra
civiles inocentes, aunque admitió que tampoco hay otra
garantía para evitar la reinstalación de las beses narcos en
estas aldeas caribeñas.
Gobernador y Policía responde
El gobernador de Bilwi, Reynaldo Francis,
le respondió a la Superintendente en tono muy molesto, que
los miskitos no cultivan ni tienen los laboratorios para
fabricar la droga en los litorales del Caribe, y que por lo
tanto no se puede decir que son narcotraficantes.
Respecto de la aseveración que hace la reverenda morava, en
la cual califica de encubridora a la Policía, el jefe de la
institución del orden público en esta ciudad, comisionado
mayor Julio Rugama, dijo desconocer quiénes eran los narcos
que habitan en la región. “No podemos ser irresponsables en
decir que sabemos quiénes son, para eso hay que tener
pruebas” expresó.
Rugama justificó la poca actividad que tiene la Policía en
ese sector, diciendo que una de las principales limitantes
que tienen como institución en su lucha contra el crimen
organizado y el narcotráfico, es la falta de recursos
económicos, humanos y medios para movilización.
“Para que podamos resguardar todo el Río Coco, Puerto
Cabezas, Sahsa, y ambos litorales incluyendo parte del
municipio de Prinzapolka, la Policía dispone de 270 agentes,
de los cuales la mitad son administrativos, por lo que sólo
quedan 135 efectivos para poder garantizar la seguridad
ciudadana en un territorio de más de 20 mil kilómetros”,
explicó el comisionado Rugama. De esa debilidad es que se
aprovechan los narcos.
Culpa de es de olvido gubernamental
Según el revendo bautista, Leonardo
Coulson, pastor de la Iglesia Monte de los Olivos en Bilwi,
la culpa de esta situación es el abandono histórico que ha
sufrido la Región Autónoma del Atlántico Norte por parte de
los distintos gobiernos de turno. La evidencia está en la
realidad que viven día a día cada una de las comunidades, no
sólo las costeras, sino también la del Río Coco, los llanos y
el Triángulo Minero.
“Hemos llegado a un momento donde ni nuestras autoridades
regionales se preocupan por las comunidades, ni las
autoridades comunales se preocupan por su comunidad, debido a
que la corrupción los ha carcomido”, opinó el reverendo
bautista, refiriéndose al juez y al síndico de Walpa Siksa,
quienes andan huyendo en la montaña.
El líder espiritual Coulson contradijo los argumentos de que
no hay recursos para extender a la Policía y al Ejército
hasta las comunidades, más bien, sugirió que deberían
distribuirse equitativamente de acuerdo con el presupuesto de
esas instituciones, para una región tan extensa, donde la
Policía sólo se moviliza cuando se trata de casos de drogas.
“Si algún ciudadano de un barrio o de una comunidad cercana a
la ciudad interpone una denuncia donde los oficiales
investigadores necesiten asistir al lugar, la respuesta es:
no hay combustible”, se lamentó.
“Como están las instancias encargadas de garantizar la
seguridad y de poner freno al crimen organizado, veo un caos
en la RAAN, la que se ha convertido en una zona de matanza y
de guerra porque no hay ley”, declaró el reverendo Coulson.
Francis: “Calma debe retornar”
El gobernador Francis arremetió contra las
fuerzas policiales y militares. Consideró que las fuerzas
combinadas deben abandonar la comunidad de Walpa Siksa para
que la paz pueda retornar al lugar. Aprovechó para denunciar
supuestos abusos, maltratos y hostigamientos de parte de los
militares hacia los civiles que mantienen reconcentrados en
la Iglesia Morava.
“Creo que las autoridades policiales y militares deben
investigar la procedencia de las armas que estaban en la
comunidad el día de la emboscada, y castigar a los verdaderos
responsables. No obstante, considero que es urgente que la
calma retorne al ambiente en el litoral sur de Puerto
Cabezas”, manifestó el gobernador.
El Nuevo Diario
www.elnuevidiario.com.ni
12. Dezember 2009 |